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CRÓNICA: LUCES Y SOMBRAS DE MUMFORD AND SONS EN BARCELONA.

Casi siempre, el ir a un concierto es como ir a una terapia. Es ir a un lugar dónde la música, el ambiente, las sensaciones, los estímulos hacen de ti una persona realmente vulnerable, una persona la cual está sujeta a los designios del escenario, a un tercer ente que tiene la capacidad de hacer de tu alma y mente una verdadera montaña rusa.

Pero hay muchas ocasiones en las que esa terapia se hace casi casi una necesidad necesaria. Me refiero a que en contadas ocasiones existe una conexión intima entre el grupo y tú, haciendo todo tan trascendental, que sientes que eres tu mismo quien esta subido encima de la tarima.

Eso fue lo que me pasó a mi cuando estaba dentro del Palau Sant Jordi el pasado sábado para ver a Mumford and Sons. 

Hacía varios años que no visitaban nuestro país, concretamente 4 años desde que lo hiciese de cabeza de cartel en el BBK Live de 2015, pero hacía más de 6 años (desde 2013) dónde Marcus & Sons no venían a nuestro país con fecha propia, así que, fue una buena noticia no solo que hayan parado en nuestro país, si no que el publico también estuviese a la altura respondiendo a su llamada, ya que se hizo un Sold Out y según fuentes de Live Nation concretaban que había alrededor de unas 18.000 personas disfrutando del concierto. Un concierto que estuvo marcado principalmente por la presentación de su nuevo disco “Delta” el cual vio la luz el pasado año y que ha conseguido colocar canciones cómo “Guiding Ligth” o “Beloved” entre las mas destacadas de Spotify.

Pasando propiamente al concierto, la verdad es que tuvo su luz y sus sombras.

Las luces son más que claras. 

Como ya he dicho antes, el volver a ver a una banda de primer nombre internacional en nuestro país la cual no se ha olvidado de sus fans españoles es más que gratificante. Al igual que hayan mantenido los grandes éxitos del su carrera como era el caso de “I Will Wait” “Little Lion Man” “Lover Of The Ligth” pero también canciones tan queridas como “Holland Road” “The Cave” o “Awake My Soul” sin olvidarnos de temas que han tenido una gran acogida de su penúltimo disco como es el caso de “Tompkins Square Park” o “The Wolf”. Cabe decir que el setlist fue de lo más acertado. Si que es verdad que se echaron en falta temas tan importantes para todos los fans incondicionales que les hemos visto crecer como “Lovers Eyes” “Below My Feet” o “Ghost That We Knew”, pero en computo general supieron buscar un equilibrio bastante difícil tanto en la elección de temas como en su colocación, ya que sus dos últimos discos poco tienen que ver con sus inicios, por lo que el concierto estuvo realmente bien estructurado.

A su vez, también cabe destacar el cuidado de la iluminación del concierto. Su juego de destellos con luces cálidas en los momentos más brillantes de sus canciones más folks, daban la impresión de que nada había avanzado y seguimos en los años del 2013 dónde sus conciertos te teletransportaban a los bares de Kent donde empezaron. Pasaba lo mismo que con el juego cromático que había, dónde dependiendo de si se trataban de canciones rápidas o lentas los tonos variaban claramente al igual que su intensidad, inclusive si iban in crechendo como es el caso de “Holland Road”, dónde recuerdo que me quedé fascinado por la simbiosis con el tema.

 

 

Pero como os he dicho también tuvo su parte de oscuridad.

Lo primero y más grave a mi juicio fue el escenario circular. La banda no supo estar a la altura del acondicionamiento, en el sentido de que no era un escenario como el de Muse en su gira de Drones el cual daba vueltas haciendo que Matt y los suyos solo se tuviesen que preocupar en cantar, si no que aquí Marcus debía estar atento a lo que era propiamente el concierto, pero también en no dar mucho la espalda a los fans que siempre se encontraban a un lado o a otro del recinto. Mucha “magia” o fuerzas, se fueron por ahí. Muchas veces daba la sensación de que Marcus estaba más pendiente en ese sentido que en simplemente tocar. Así que para mi, fue un error garrafal el incluirse en esa nueva moda de los escenarios circulares para llenar un poco más el respacio.
Otro punto débil a mi juicio, fue el recinto elegido para este concierto. No lo digo porque el Palau no diese las condiciones necesarias para hacer el show, si no que no pegaba nada con la filosofía de Mumford and Sons. Siempre que te imaginas a esta banda te imaginas un concierto como el de Red Rocks, al aire libre, acogedor, pero que a la vez es grande y espacioso. Por ello, el elegir un recinto tan grande, cerrado, con el aliciente de un escenario circular el cual no tenia ningún tipo de sentido y se veía que no tenia ninguna función clara y para mi, me dejó otro mal sabor de boca. Opciones tipo el Parque de Tierno Galván en Madrid, Kobetamendi en Bilbao, el Palacio Real de Olite, Teatre del Grec en Barcelona son algunos de los ejemplos con los cuales estoy seguro de que se les habría sacado mucho más partido a esa extrasensorialidad que tienen los conciertos de Mumford cuando están hechos en espacios abiertos.

Por otro lado, otro un punto que también me dejó mal sabor de boca fue el aparente cansancio de la banda. Bien es cierto que llevan girando desde hace varios meses, y que es agotador hacer un concierto como el de Mumford, a parte de por el estilo de música que es, por la cantidad de cambios de instrumentos que hay o los cambios de estilos que hay en el mismo, pero la verdad es que vi al cuarteto inglés bastante apagado, y lo vi en temas como “Little Lion Man” o “ I Will Wait” en los cuales había que dejar el listón bien alto, y donde a mi juicio, intentaron quedarse en un aprobado justo.

Por eso hablo de luces y sombras, ya que tenía la impresión de que iba a ser un concierto memorable por el tiempo que había pasado desde su ultima para en España y la verdad es que sentí que esa esencia que nos cautivó al mundo durante los años 2010 a 2014 se ha ido desvaneciendo a poco. Como que lo bonito pasó y que ahora hay un camino no mejor ni peor si no diferente, que hace que los que estamos enamorados de su folk no entendamos temas como “Woman” “Rose Of Sharon” o “Darkness Visible” por destacar algunos de su ultimo disco.

Pero como he dicho al principio, hay bandas con las que tienes una conexión trascendental y eso me hace que por muchos fallos que haya habido en el concierto, hayan conseguido que haya estado emocionandome más de la mitad del mismo, y eso, si que es de reconocer, que te haga llorar una banda es lo más gratificante que hay.

Veremos si el año que viene vuelven por España dentro de una gira de festivales haciendo de su directo uno de los mejores de este año.

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