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ENTREVISTA XOEL LÓPEZ: “MI PEOR VERDUGO SOY YO MISMO”

El más exigente con su trabajo, o más bien con su estilo de vida a la par que el más humilde. De profesión músico, y con 14 discos bajo el brazo nos citamos con Xoel López para hablar, por fin, de su último lanzamiento, Sueños y Pan (2017). Teníamos la quimera de evitar repetirnos más que la sopa en la entrevista (ya lleva más de un centenar), y el resultado es esta interesante conversación. Tanteamos el pasado con Deluxe, Lovely Luna y Elephant Band, indagamos por el presente de Sueños y Pan e intentamos asomarnos a un futuro que pinta muy interesante para alguien que ansía volver a desfogarse sobre un escenario. El 1 de marzo eso se hará realidad con el primer concierto de la gira en la sala La Riviera (Madrid). 

Pregunta: En el programa de Buenafuente escuché una cosa que me causó un poco de respeto, pavor y admiración: a inicios de mes llevabas ya más de 100 entrevistas. ¡¿Cómo no estás hasta el gorro?!

Xoel: ¡Cierto es! Pues se hace más fácil en realidad porque ya estoy como… Digamos, entrenado y al mismo tiempo muy asumido. Es algo que sucede. (risas)

P: ¿Qué pregunta crees que no te han formulado todavía a estas alturas? “¿Cómo estás?”, ¡por ejemplo!

X.L: Pues siento que he hablado poco sobre la parte musical. Al final siento que llama mucho más la atención la parte de la lírica, de mi propia vida, de mi pensamiento, pero a veces me doy cuenta de que hemos hecho un trabajo así muy bueno en lo musical, y que de eso se habla poco. Tampoco es una queja, ni mucho menos, es una sensación y una realidad, ya que me preguntas. Debe ser también que hay una parte del disco que llama más la atención que es al final la lírica.

P: ¿Con qué preguntas variopintas te hemos “sorprendido” los periodistas? O no tan sorpresa

X.L: No me acuerdo ahora mismo porque claro, tengo todo tan… ¡Un batiburrillo de preguntas! Ayer (NdR: la entrevista se realizó el viernes 19 de enero) me di cuenta de que me hicieron una pregunta formulada ciento y pico veces: el famoso “por qué Sueños y Pan”. Suscitaba una pregunta ‘obligada’ y yo dije: “no sé si estamos obligados a hacerla” (risas), como diciendo “ojo que… 140 veces contándolo…”. No sé si es una obligación, es decir, planteémonos, periodistas y músicos, si es una pregunta tan obligada. Di la explicación más redonda y más sintética de toda la ronda de entrevistas, eso sí. 

Uno se va todavía redescubriendo, y todavía vas encontrando más cosas y más reflexiones nuevas y cosas que tú mismo te vas encontrando cuando crees que ya no hay mucho más que decir. Es una parte de mi profesión, considero que me dedico a la música y a ser entrevistado. No hay una carrera para esto que se pueda estudiar.

P: Estudiar eso ya…  ¡Apaga y vámonos!

X.L: Pero tiene su tela también. Si hubiera algún curso de “cómo ser músico y no morir en el intento”… 

P: Esa frase daría para libro

X.L: Bueno, los políticos lo hacen, saben que van a ser entrevistados, e igual los futbolistas. Ya tienen sus técnicas para dar una de cal y otra de arena, para defenderse, etc. Están prevenidos  de estas cosas. Yo soy muy ‘tumba abierta’: a veces me pasa factura. En el sentido de hablar sin filtros.

P: Dentro de lo que cabe, esa ausencia de filtros puede ser buena también.

X.L: Para el periodismo si, para mí a veces tengo dudas de si lo es.

P: Y hablando de sorprender como mencionábamos antes, ¿te ha sorprendido la buena acogida que recibe Sueños y Pan?

X.L: Siempre sorprende para bien. Suelo tener expectativas bajas. Uno siempre espera lo mejor, pero también sé por experiencia que puede pasar que no.

P: ¿Por qué razón?

X.L: Porque mi peor verdugo en ese sentido soy yo mismo. Si no me quedo contento con algo, no se puede solucionar aunque tengas muchas buenas críticas. Si yo creo en algo que he hecho, encajas mejor las críticas negativas porque estás contento y satisfecho. En la creatividad solo se puede aspirar a haber hecho lo mejor posible. En el siguiente reto pues a lo mejor se pueden ampliar fronteras, intentar exigirse un poco más… O menos. Qué se yo, la verdad que creo que es algo que lo considero como un regalo. Cuando además el disco tiene una buena recepción pienso: “qué maravilla”. Sobre todo porque pienso: “voy a poder seguir dedicándome a la música otros dos años más”. Pero yo hubiera hecho un disco igual aunque no viviese de la música. Soy músico, inevitablemente.

P: Aunque fuese autoproducido, si no te dedicases a esto de forma profesional.

X.L: Exacto

P: En otras entrevistas comentas que “no te consideras romántico, sino amoroso”. ¿Se puede ver reflejado ese sentimiento amoroso en alguna de las canciones del disco?

X.L: Pues es probable. No lo había penado nunca en esos términos. Supongo que en las letras que hago está toda mi esencia, a veces más incluso de lo que pienso.

P: Aquí no te pones tanto filtro como mencionabas antes.

X.L: Nunca mejor dicho. Creo que cuando escribo siento más que pienso. Y ahora en las entrevistas pienso más que siento. No vengo aquí a emocionar a nadie, es intelectualizar un poco todo. Creo que sí soy amoroso, por eso siempre aparece el amor de alguna manera en la canción. Y hay gente que todavía se sorprende como diciendo: ‘¡ostras, y esto es una canción de amor!’. Sí claro, ¿de qué va a ser? ¿No es sino de las cosas más importantes de la vida? Ahí está el amor en el sentido más amplio de la palabra. 

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P: ¿Cómo fue el proceso de creación y mezcla del disco? Creo recordar que todavía estabais dando conciertos.

X.L: Fue un proceso muy intenso, muy duro porque desde el minuto uno con los primeros esbozos de las canciones y de letras ya fui al estudio con Ángel Luján, y empezamos a trabajar desde lo pequeñito. Fue todo un ejercicio para mi. No estoy acostumbrado a que alguien meta la mano tan pronto. Tuve que hacer un ejercicio de flexibilidad en ese sentido, de decir ‘bueno, dijimos que lo íbamos a hacer así, es un experimento y vamos a hacerlo’. Estoy acostumbrado a empezar solo, a que nadie me diga nada en la primera fase. 

P: Un ejercicio de delegar en otros.

X.L: Así es. Fue muy sano y que de hecho todo el mundo lo ve en el resultado, pero me costó, lo reconozco. Fue como algo que… Ostia, a veces me sentía como extraño en esa situación. Yo hago las maquetas en mi casa, las mando al productor y ahí ya con la idea un poco más avanzada empezamos a trabajar. Esta vez con Ángel (Luján) lo hicimos desde el minuto cero. Lo primero que tenía se lo enseñaba en persona, que es distinto.

Él decía ‘pues esto tiene buena pinta, esta parte no me gusta, pero esto… Ojo’. O al revés, ‘que a mi esta parte no me gusta, o a mi me flipa, dale bola porque a lo mejor sale algo’. Fue trabajar como si fuera casi un libro de mi proyecto de banda. 

Luego estuvo Charly Bautista, que venía de vez en cuando al estudio para aportar una visión externa, y que además tocó teclados y aportó también sus armonías y algunos arreglos. Fue un sistema que funcionó bastante bien. Se hizo un poco largo y tortuoso en algún momento, pero creo que nos llevó a buen puerto. 

Es todo más sintético, más sencillo y con menos instrumentos. Creo que hemos condensado mucho, aplicando el “menos es más”.

P: En principio iban a ser doce canciones, y finalmente han sido diez las afortunadas. ¿Qué dos dejaste fuera del disco?

X.L: Una se llama Aylan y otra se llama Silvio. Son dos canciones con nombre propio. 

P: Todas en realidad son nombres propios, de tan sólo una palabra.

X.L: Para que todas quedaran con una palabra tuve que recortar dos o tres temas. Jaguar era “pequeño jaguar de la noche”. Cometa era “cometa de todos los cielos” y Frutos era ‘frutos de plástico’. Por una cosa conceptual metí la poda.  

P: ¿Y por qué esas dos quedaron fuera?

X.L: Silvio quedó fuera sobretodo porque a Ángel (Luján) no le convencía la parte musical, veía que le ponía un poquito más de energía pero no acababa de convencer. En ese sentido ya iba por debajo de las demás. Hubo una carrera: hay canciones que se van quedando atrás rezagadas, y luego parece que remonta pero no, o la que remonta y tu nunca esperabas que fuera a ganar. En esa carrera se quedó de farolillo rojo y descendió “a segunda”.

Luego Aylan es una canción muy triste sobre el niño fallecido en la playa, la foto famosa que todos conocemos. A mí me tocó mucho y le compuse una canción, me hacía bien cantarla y me sirvió un poco de catarsis de algo muy triste y muy duro. A medio mundo nos generó un sentimiento de impotencia y tristeza absoluta, y yo le dediqué una canción. Las canciones que “bajan a segunda” pueden “subir a primera”. Como en el fútbol, es decir, un equipo baja pero también sube. Eso podría pasar, que de repente gane la Copa del Rey (risas).

P: ¿Qué nuevos instrumentos o técnicas habéis introducido en este disco? Porque “haciendo los deberes” como quien dice, he llegado a leer que una de las baterías usáis un matamoscas como baqueta. ¿Qué extraña situación produjo aquello? ¡Suena a coña!

X.L: Habíamos grabado una batería con matamoscas, es una cosa que iba a hacer con un arco de violín y que ya había hecho hace muchos años con Elephant Band. Al final lo hicimos con el matamoscas por probar. El impacto era muy fuerte. Está en Cometa, en el estribillo, cuando entra la guitarra suena un “paaaaannng” como una hostia. Y también está en Insomnio, al final casi del todo hay unos guitarrazos y por ahí anda. Para que se pueda identificar. 

Hablando ya en serio, hay más sintetizadores, más teclados que Charly (Bautista) vino a grabar, aportó ahí un plus. Luego hay una canción donde casi no hay bajo. En Balas grabamos con dos pianos a la vez tocando en directo Charly y yo, otra cosa que no había hecho nunca, y con percusiones. Es todo más sencillo, con menos instrumentos. Creo que hemos condensado y sintetizado mucho, aplicando el ‘menos es más’. 

P: ¿Cómo ha sido trabajar de nuevo con Ángel Luján a los mandos de la producción?

X.L: Maravilloso. Intenso. Él y yo lo decimos constantemente, terminamos agotados. Nos complementamos muy bien, somos demasiado exigentes y a veces nunca terminamos de estar contentos con algo. Eso hace que sea muy duro el proceso en beneficio del resultado final, pero en detrimento de nuestra energía vital. Terminas un disco y la sensación es de ‘no puedo más’. De hecho yo ahora mismo no estoy haciendo casi nada, no quiero ni ver un boli o un papel.

P: Al escuchar la canción de Lodo, personalmente me transmitió una fuerza que no pensaba que tendría en un momento complicado. ¿Qué enfoque le da Xoel López a esta canción?

X.L: Siempre digo que si alguien, con una canción que tú haces, en algún momento le hace algo de bien, ya me puedo morir tranquilo. Recibo eso como músico, y que por ejemplo tú me digas eso para mí es como: ‘ya está el trabajo hecho. Ya está’. Aunque hayan sido 20 segundos, da igual.

Lodo es una canción que tiene esa energía de ‘sí, a veces la vida es una mierda, pero vamos a reconocerlo para salir’. Creo que solamente en ese momento de silencio, en ese meter los pies en el barro, es el momento en el que tú realmente ves con más claridad las cosas. Para bien y para mal. El lodo es algo que está abajo, a lo que no siempre se llega. Cuando caes ahí emocionalmente, tocas ese lodo pero también tienes los pies en el suelo. Es un momento para ensuciarse pero también para saltar y despegar. Como lugar en el que no quedarse, pero sí transitar, es un sitio donde creo que hay que hacerse más fuerte todavía. 

Fotografía: Esmerarte
Fotografía: Esmerarte

P: Has dedicado una canción a Madrid, tu ciudad ‘adoptiva’. Ya algo hiciste con Deluxe, ¿pero esta vez qué te inspiró? Un recién llegado a una ciudad con semejante vorágine se habría sentido ‘engullido’ por este ritmo, como bien dices en la letra.

X.L: Es curioso porque Madrid puede ser agobiante pero una ciudad de provincia o pueblo pequeño también puede serlo. Estamos todo el rato haciendo ensayo y error, porque el lugar definitivo no existe. Mi amor a Madrid es un amor a mis vivencias aquí, a un montón de cosas que me ha dado buenas, y también a las malas. No puedo entender un Madrid sin sus complejidades. No puedo entender un Madrid idealizado.

P: Era más complejo cuando hiciste la canción de Deluxe, entonces

X.L: Sí, era más difícil. No Madrid en sí. El cielo de Madrid no habla de Madrid como tal, habla de mí. El contexto es la ciudad, los lugares son Madrid. Esa canción habla sobre salir una noche. Salir de tu casa de noche y regresar a las 6 o 7 de la mañana, cuando los barrenderos te hacen el ruido de las escobas. Vuelvo despacio, camino del hogar. Ojalá no sucumbieras a las garras de la noche… Creo que es otro contexto. La canción Madrid sí es una oda, una especie de agradecimiento casi a la ciudad por lo bueno y lo malo. Creo que es la primera vez que hago una canción sobre Madrid.

Latinoamérica, siempre presente

P: Es conocida tu relación y tus frecuentes viajes a Latinoamérica en años pasados. ¿Qué influencias palpables quedan de aquella aventura? En este disco o en cualquier otro de esta ‘trilogía’ en solitario.

X.L: Yo también lo considero así como una trilogía. Es algo que ‘compré’, me vino de fuera pero que acepté porque me parecía que tenía sentido. Creo que Latinoamérica forma parte de todo lo que haga, incluso cuando hago una oda a Madrid, esta Latinoamérica. Hago una oda a Madrid porque yo vengo de allí, y porque tengo otra perspectiva. Llego y renuevo mi punto de vista, ya no es el Madrid que dejé, no es aquel Xoel de El cielo de Madrid, soy una persona diferente. Como dice Patagonia, ‘todo es igual pero nada es lo mismo’. Uno regresa al mismo sitio pero en realidad la visión de las cosas ha cambiado.

La experiencia latinoamericana, mas allá de la estética musical, está presente todo el rato. En la música también, porque las canciones ya no van a ser las mismas. Son mucho más rítmicas, tienen ritmos más latinos, más juguetones y son menos cuadradas, como Reconstrucción que es una canción mucho más clásica en cuanto al pop británico. Es algo que me ha dado Latinoamérica y que quizás no desaparezca nunca.

P: En la revista EfeEme fuiste portada con una entrevista que recorre toda tu carrera, y recoge un detalle muy bonito: juntaste todas las músicas de la familia que escuchabas por casa. Toda esa riqueza de sonidos, ¿ha inspirado a esta “trilogía” de discos?

X.L: No es una influencia familiar directa que me inculquen mis padres, es la música que estaba, que suena alrededor como dice en Insomnio. La música de mi entorno y a la que yo accedía de manera sistemática hasta que en un momento empecé con el rollo mod y lo británico, y dejé todo eso un poco aparcado hasta que lo retomo de adulto. De repente, a partir de mis 30, con ese viaje a América yo retomo todo ese bagaje cultural. Lo que hago desde Atlántico se parece más a la música que sonaba en casa de mis padres que en Deluxe.

Un futuro por escribir

P: Decías ayer en Radio3 a Julio Ruiz que ‘el acierto es haber podido hacer 14 discos’. ¿Aumentará la cifra?

X.L: Y espero que se doble. Ahora mismo no me apetece un carallo hacer prácticamente nada, sólo girar. Hacer el disco en directo y disfrutar de la parte de intérprete que también la echo de menos. Echo de menos desfogarme en directo. Vendrá otro disco porque llevo componiendo desde los 14 años y no sé hacer otra cosa. Siempre que siga viviendo, y mientras tenga lucidez, creo que voy a hacer canciones, es algo que no puedo ni evitar. Me pregunto si quisiera evitarlo o si podría… No sé si podría.

P: El 1 de marzo empezáis a rodar el disco con dos actuaciones en Madrid y Barcelona, con un primer tanteo por Latinoamérica.

X.L: En Latinoamérica ha sido algo más pequeñito, fui en formato reducido. Ahí no presenté el disco nuevo, en realidad metí cuatro canciones del disco nuevo y canciones del anterior porque no daba tiempo. El disco justo salía estando allí. Fui mas a hacer promoción, entrevistas… Siento que la verdadera gira estrictamente de Sueños y Pan empieza el 1 de marzo. Ahí veremos qué pasa con el disco, cómo lo presentamos, cómo suena. Se me está haciendo un poco eterna la espera.

P: ¿Vas a llevar a la misma banda que en la gira anterior?

X.L: Más o menos. Está Fernando Lamas a la batería, Adrián Seijas a las percusiones y guitarra. Estará Alice Wonder que tiene su proyecto y tocará con nosotros también, están Charly Bautista  al teclado y A. Bartol al bajo. Unas seis personas que tocan casi todos varias cosas. La intención es que entre todos podamos llevar la complejidad de este disco al directo. De repente en una canción hay dos pianos, por lo que debe haber tres personas que sepan tocar guitarra y piano. En otras son dos guitarras, o tres… Tenemos aún que hacer bien el tetris.

P: Has confirmado ya en varios festivales para este verano, ¿habrá oportunidad de verte en ciudades más pequeñas por algunas salas el próximo otoño?

X.L: Sí, pero no lo tengo tan claro. Hace poco lo hablaba con mi mánager porque vamos a hacer un formato trío con Charly y con Seijas que nos permitirá hacer algunas cosas que si no sería complicado. Haremos algunas salas más pequeñas. La intención es hacer algún concierto en salas pero aún no sé decirte.

Hay una parte del público que se merece también poder vivir la experiencia de ver un concierto de Deluxe

P: ¿Qué canciones antiguas rescatarás para el nuevo setlist?

X.L: ¿Tú cuál rescatarías?

P: Pues Tierra, o A serea e o mariñeiro por decirte dos, porque son de las que más me han gustado en los últimos directos que he estado.

X.L: Qué guay, pues esas dos te adelanto que caen fijo. Yo también soy muy fan de esas dos. Creo que justo me has tocado la fibra con ellas. Luego hay una canción que me encanta que es Sol de agua pero que no gusta tanto. Haré balance y seguramente no la recupere, de Paramales… Y hasta de Deluxe puede que haga algo, incluso.

P: Esa es otra, el pasado verano hay gente que quizás no vio alguna de las actuaciones que hiciste en esas 10-12 actuaciones de tus éxitos desde el 2001 hasta hoy.

X.L: Hay una parte del público que se merece también poder vivir la experiencia de ver un concierto de Deluxe. En algún momento es probable que, aunque sea un año o un verano, haga algo para celebrarlo con la gente que lo vio y con los que no lo vieron. Pero sí me dan ganas, sólo de Deluxe.

P: Y algo de Lovely Luna, o de otros proyectos…

X.L: Lovely Luna también podría ser. Ya estoy en ese punto que, con 14 discos… Bueno, ¡es algo que ya en este punto me empiezo a plantear a mis 40! (risas)

¡14 discos, 14 conciertos! (apuntan de fondo)

Ostras, 14 discos, 14 conciertos… 

Agradecimientos: Xoel López y Pablo (PSF) / Fotografías: Lola García Garrido, xoel.com

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